¿Por qué FEMICIDIO y no HOMICIDIO? La importancia del concepto y el lenguaje.

Por: Celia Cabrera Torres

Como abogada y feminista, esta pregunta me ha sido planteada en reiteradas ocasiones y he podido palpar  la confusión y falta de conocimiento sobre el femicidio en las personas.

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Hoy en día, es común escuchar los términos “femicidio” y “feminicidio” constantemente en los medios de comunicación, sin embargo; a menudo dichos términos son utilizados erróneamente o a manera de homólogos cuando no lo son.

El término “femicidio” está relacionado con el de “genericido” que fue utilizado como un neologismo por Mary Anne Warren en 1985 en su obra “Gendercide: The Implications of Sex Selection” y que hace referencia a la matanza sistemática de los miembros de un determinado sexo. [1]

El femicidio se utilizó como vocablo para definir la muerte por concepto de género en las mujeres y junto a este vocablo, también se acuñó el de “viricidio”, en referencia a la muerte sistemática de varones.

Más tarde, Diane Russell, junto a Jane Caputi, definirían  al femicidio como “el asesinato de mujeres realizado por hombres,  motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de las mujeres”, y en este sentido el término fue utilizado por primera vez de manera pública por Rusell durante el  Tribunal de Crímenes contra la Mujer celebrado en Bruselas, en 1976[2]

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Actualmente la doctrina considera al femicidio como el asesinato de mujeres como resultado extremo de la violencia de género, que ocurre tanto en el ámbito privado como público y comprende aquellas muertes de mujeres a manos de sus parejas, ex parejas, familiares, acosadores, agresores sexuales y/o violadores, etc.

Por su parte el término “feminicidio” fue definido por Marcela Legarde en un intento de dotar un sentido político y de denuncia social al crimen, determinando que  existe feminicidio cuando concurre el silencio, la omisión, negligencia e  inactividad de las autoridades encargadas de prevenir y erradicar estos crímenes. [3]

Es decir, hay feminicidio cuando el Estado no da las garantías y condiciones de seguridad para las vidas de las mujeres, sea en su hogar lugar de trabajo, o en su comunidad, así como también cuando impera por parte del Estado la impunidad en estos crímenes.

Ahora bien, una vez aclarado el significado de estos términos, podemos así mismo establecer el por qué femicidio no es sinónimo de homicidio.

No se trata, como muchos consideran, de un término utilizado por feministas para nombrar al asesinato cuando las víctimas son mujeres, no se trata de utilizar un lenguaje inclusivo, o de dotar a la palabra homicidio de su femenino, el término femicidio va mucho más allá de la simple sintaxis gramatical.

Las palabras femicidio y feminicidio denotan las expresiones más violentas de la violencia de género, por tanto, el femicidio no se trata de un homicidio común, es un crimen que manifiesta las relaciones de poder y desigualdad entre hombres y mujeres en el sistema patriarcal.

Tampoco es acertado equiparar el femicidio a un crimen pasional. La definición de crimen pasional, hace referencia a aquel que tiene por motivo la vehemencia de ciertas pasiones; como el amor y los celos, y su combinación con los impulsos sensuales. [4]

En el femicidio, la motivación del crimen es el sentimiento de poder sobre la mujer, donde el agresor piensa que tiene propiedad sobre “su” mujer y eso le confiere el derecho a decidir sobre su vida. Por tanto, la motivación primaria de un femicidio, no es pasional, es más bien social, fruto de una creación cultural sistémica de superioridad genérica.

Otro punto que es importante mencionar para entender las especiales circunstancias y elementos que configuran a un femicidio y que lo diferencian del homicidio,  se refiere al hecho de que para que el delito del femicidio se configure, este debe contar con ciertos elementos sine quanon, que se detallan en las diferentes legislaciones de los países que han tipificado el femicidio como delito y que comprenden pero no se limitan a:

  • La muerte de una mujer por  motivos de odio o menosprecio por su condición de mujer, que a la muerte le haya precedido algún incidente de violencia cometido por el autor contra la mujer, independientemente que el hecho haya sido denunciado o no por la víctima.
  • Que el autor se hubiere aprovechado de cualquier condición de riesgo o vulnerabilidad física o psíquica en que se encontraba la mujer víctima.
  • Que el autor se hubiere aprovechado de la superioridad que le generaban las relaciones desiguales de poder basadas en el género. Es decir, que el autor se prevaleciere de la superioridad originada por relaciones de confianza, amistad, doméstica, educativa o de trabajo, etc.
  • Que previo a la muerte de la mujer el autor hubiere cometido contra ella cualquier conducta calificada como delito contra la libertad sexual.
  • Que la muerte sea precedida por causa de mutilación.
  • Que la muerte fuere cometida frente a cualquier familiar de la víctima, entre otras. [5]

Con todas estas aclaraciones podemos evidenciar la abismal diferencia entre un homicidio y un femicidio.

Si bien es cierto que la lucha contra el femicidio y la violencia de género va mucho más allá de palabras y conceptos, también es cierto que es muy importante visibilizar la problemática y definirla a través de un término apropiado para poder crear los mecanismos adecuados para combatirla.

Por lo tanto,  es importante decir las cosas como son, no se trata de nombrar una palabra por capricho del movimiento feminista, no es tampoco un crimen pasional y no es un homicidio como cualquier otro, es FEMICIDIO, y para luchar contra este crimen es necesario no solo dotar a la palabra femicidio de significado, sino también entenderlo, comprender sus características únicas y sobre todo crear los mecanismos y herramientas provisorias y coercitivas efectivas para su prevención, castigo y erradicación.

Fuentes:

[1] http://www.un.org/es/women/endviolence/pdf/reg_del_femicicidio.pdf

[2] http://www.elderecho.com/penal/femicidio-feminicidio_11_360055003.html

[3] http://www.un.org/es/women/endviolence/pdf/reg_del_femicicidio.pdf

[4] http://www.elderecho.com/penal/femicidio-feminicidio_11_360055003.html

[5] Características del femicidio tomadas de legislaciones de Ecuador, El Salvador y Guatemala.

3 pensamientos en “¿Por qué FEMICIDIO y no HOMICIDIO? La importancia del concepto y el lenguaje.

  1. Muy buena explicación puesto que es común caer en confusiones al utilizar una de las palabras relacionadas. desafortunadamente esta pasando mucho en nuestra sociedad

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  2. No estoy totalmente de acuerdo, un homicidio en general cuando existe premeditación, alevosía y ventaja, es un crimen motivado por odio, desprecio, etc. El asesinato de una mujer a manos de un hombre es más grave por el hecho de ser una mujer un ser más débil y vulnerable (generalmente).
    Porque entonces el asesinato de una mujer por otra mujer no es tan grave?
    O los asesinatos de hombres por mujeres no son graves?
    Como sociedad debemos ocuparnos de que los más vulnerables estén seguros, por ahí si entiendo la gravedad que implica una mujer asesinada por un hombre.

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