Valores orientales: un mundo distanciado de occidente

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Por: Jair Hernández López

En las últimas décadas, la zona de Asia Oriental ha presentado un gran dinamismo económico, que ha permitido el continuo y acelerado crecimiento de sus economías. Este crecimiento económico ha dado lugar a nuevas teorías enfocadas al estudio de los valores asiáticos como un factor importante del éxito económico, social y político de esta región. Sin embargo, en contraste con los valores occidentales, han generado un fuerte debate en las relaciones internacionales.

Los valores asiáticos pueden definirse como un conjunto de valores compartidos por diferentes países de Asia Oriental en los que el Estado y la comunidad prevalecen sobre el individuo. Por lo anterior, el orden y la armonía social están por encima de la libertad particular. Uno de los principales promotores de los valores asiáticos, Lee Kuan Yew, dice que las principales características basadas en el confucionismo son: la nación y la comunidad sobre el individuo, ansia de aprender, moderación, disciplina, trabajo en equipo y libertad de expresión relativa, pues está bajo tutela del gobierno a fin de dar información responsable.  

Los valores asiáticos presentan dos características muy importantes en el marco de las relaciones internacionales. Por un lado, en el ámbito económico han sido de gran importancia para el desarrollo de nuevas explicaciones sobre el éxito económico asiático, y por otra parte, en materia política han sido objeto de debate. Los gobiernos occidentales critican que los valores asiáticos no consideran los derechos humanos, además de que promueven gobiernos autoritarios y no democráticos a través de la retórica demagógica de los valores asiáticos y el desarrollo económico. (Sen, 2001)

No obstante, los gobiernos asiáticos afirman que la cuestión de valores occidentales sirve como instrumento de doble moral para legitimar su intervención en otros países, así como para imponer sus intereses (Lee, 1998), es decir, que tanto la democracia, como los derechos humanos y desestatalización son mecanismo para imponer su modelo en el mundo. La formulación de los valores asiáticos implica la negación de la universalidad de los valores occidentales, al afirmar la existencia efectiva de unos valores alternativos para el desarrollo social, económico y político de Asia, como lo han demostrado China, Japón, Corea del Sur, Singapur, India, Malasia, etc.

Asimismo, países asiáticos del Medio oriente como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait que tienen sistemas de gobierno monárquicos, el gobernador se designa por herencia y su sistema legal está fuertemente influenciado por el Corán, han demostrado un mayor desarrollo en todos los sentidos. En estos países la violación de los derechos humanos es basta, pero la población no siente que su gobierno violente sus derechos, al contrario, demuestran un mayor grado de aceptación y satisfacción que en países democráticos.

La India tiene sus propios valores asiáticos, muy distintos al resto. Su sistema de castas es fuertemente criticado por gobiernos occidentales. Sin embargo, su crecimiento económico de 7.6% (WB, 2015) y pujante industria de telecomunicaciones y software ha elevado su presencia internacional. A diferencia de otros países, la caída de los precios del petróleo ha beneficiado a la India, que es un importador neto, y los especialistas se empiezan a cuestionar si India tomará el lugar de China.    

Los gobiernos occidentales ven esto como un “choque de civilizaciones”, de S. Huntington, que pone en peligro el “fin de la Historia” de F. Fukuyama (Golden, 2003), mediante la alternativa de las democracias asiáticas. Los países asiáticos han promovido fuertemente estos valores en su sociedad, criticando las democracias occidentales, a la vez que han planteado una alternativa para la sociedad global mediante una disciplina social, solidaria, responsable con la comunidad y leal al gobierno. De esta manera buscan la creación de países sostenibles y pacíficos. En este sentido, los países asiáticos promueven: un nuevo modelo, un mundo multipolar y un nuevo sistema financiero. Con esto, dichos países han demostrado ser más eficientes en las últimas décadas.

China encabeza la promoción de los valores asiáticos y la alternativa a un nuevo modelo, por esta razón, algunos especialistas en temas de Asia-Pacífico y economía política como Stefan Halper han denominado a todo lo anterior como el Consenso Beijing vs Consenso Washington. Sin duda, los Derechos Humanos no son universales, la complejidad del mundo, la diversidad ideológica, religiosa  y cultural da lugar a la existencia de diferentes perspectivas sobre cómo debiera ser el mundo. En América Latina creemos en la defensa y promoción de los Derechos Humanos pero es así porque nuestra idea forma parte de una construcción social definida por nuestro entorno, medios y por región del planeta que habitamos. Como dijo el Benemérito de las Américas, Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Bibliografía

GOLDEN, Seán, “Modernidad versus postmodernidad en China. El debate entre los valores asiáticos y los valores universales”, CIDOB d´Afers Internacionals, núm. 63, p. 9-32.

LEE, Eun-Jeung, “¿valores asiáticos como ideal de civilización?”, Nueva sociedad, núm. 155, 1998, p. 111-125.

SEN, Amartya, “Derechos humanos y valores asiáticos”, Anales de la cátedra Francisco Suárez, núm. 35, 2001, p. 129-147.

World Bank, India, 2015. [En línea] http://www.worldbank.org/en/country/india

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