Diario de un Internacionalista, Capítulo 2 – ¿Y tú? ¿Qué vas a estudiar?

HOW I MET YOUR MOTHER

Por: Arnold y Andrea*

Era claro que mi primer intento fue un fracaso total. Mi padre no me habló por días, lo poco que salía de su boca hacia mí eran gruñidos cada vez que pasaba cerca suyo. Y yo no lo culpaba. Él tenía expectativas altísimas conmigo y pensaba que no iba a explotar todo mi potencial.  Por eso, decidí dejarlo respirar un rato. Después de todo, él me ha apoyado en todo lo que he hecho. Sabía que podía sentarme a hablar con él, pero quería hacerlo con argumentos, quería demostrarle que en serio estaba comprometido con mis estudios.
Uno de esos días en que parecía que había universos entre mi padre y yo, salí con mis amigos un rato. Quería distraerme, necesitaba personas que no me presionaran así.
– Y entonces, ¿ya pensaron que harán el próximo año? -dijo Jose, uno de mis amigos más cercanos.
– No quiero hablar de eso -respondió Carlos, de manera automática-. Estoy harto de esa pregunta. Tengo 17 años. ¿Se supone que ya debo saber qué hacer por el resto de mi vida?
– Por eso yo me tomaré un año sabático -intervino Andrés, siempre tranquilo y relajado. Todos sabíamos que triunfaría en la vida precisamente porque no se apresuraba a hacerlo-. Quizá viajar un poco, estudiar algún idioma. Lo que menos quiero es empezar una carrera y terminar odiándola.
– Pues yo sé perfectamente qué estudiaré -pronunció Ana tajantemente.
– ¿En serio? -preguntamos todos casi al unísono.
– Wow, ya sé que soy un tanto floja, pero no se sorprendan tanto…
– ¿Qué estudiarás, Ana? -le pregunté yo.
– Relaciones Internacionales -dijo con una sonrisa.

 

En ese momento me sentí tan acompañado que pude haber abrazado a Ana… si no hubiera abierto la boca otra vez.
– Es que es súper fácil -dijo riéndose-. Además saben que me encanta viajar, hablar muchos idiomas y conocer gente.
Todos mis amigos se rieron, pues esperaban precisamente que Ana diera un argumento así sobre lo que iba a estudiar. Sólo yo me quedé en silencio, atónito porque de alguna forma sentí que me estaba insultando a mí.
– Ana, ¿quién te dijo eso? -le pregunté.
– ¿Qué cosa, Esteban?
– Que relaciones internacionales es fácil… y que es sobre viajar y conocer gente. ¿Has buscado algo sobre la carrera?
– Ay, no seas ñoño. Yo pregunté qué carreras eran más fáciles y me dijeron que esa era una excelente opción, porque podía viajar y aprender français. Además, no ven números, no hay que esforzarse. ¡Es lo mejor!
Me quedé sin palabras que responderle, entendí por qué mi papá se sentía de esa forma. Si él pensaba lo mismo que Ana, era obvio por qué no quería que estudiara eso.
– Lo que dice Ana es cierto -dijo Jose-. Ustedes saben que mi hermano es ingeniero. Pues él me contó que esa carrera es muy fácil, todos tienen promedios por encima de 4.5 y no hacen nada en sus tiempos libres. Por eso, si no saben qué hacer, tienen que entrar a alguna ingeniería. Eso es un verdadero desafío.
– Más bien un verdadero moridero -bromeó Carlos-. Esa gente saca un 3 y lloran de felicidad…
– Pues porque es difícil, no es para todo el mundo.
– Eso es cierto -comentó Andrés-. Yo no sé qué estudiaré, pero seguro no será ingeniería.
Todos asintieron y de repente se dieron cuenta que yo no había dicho nada. Me miraron, expectantes. Al final Ana fue quien me hizo la gran pregunta.
– No has dicho nada, Esteban. ¿Tú que vas a estudiar?

Continuará…

*Arnaldo Urzola y Andrea Roca, Estudiantes de Relaciones Internacionales

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