Una mente brillante

POR: ALEXANDRA TÉLLEZ

Los seres humanos muchas veces cuestionamos nuestra propia naturaleza sin darnos cuenta que es ella la que nos hace ser quienes somos (El cuerpo, cómo vestimos, hablamos e incluso hasta cómo nos sentimos).

Cosas tan superficiales como estas son las que mueven al ser humano, pues no vemos mas allá de nuestras narices. Juzgamos a todo el mundo sin darnos cuenta que poseemos un elemento mágico en nuestras cabezas.                                                                                                        

¡Señoras y señores les hablo del cerebro! Una maquina mágica llena de miles y miles de funciones que permite que nuestro cuerpo cumpla funciones vitales como: movernos, pensar, hablar, comer, entre otras.

Somos quienes somos por esta sencilla razón. Cuando voy por la calle observo a mucha gente y me doy cuenta que son tan humanos como yo. No hace falta ser un experto para darse cuenta que todos los seres humano tenemos cerebro.

Hoy la sociedad mira con cierto sigilo a personas que presentan algún tipo de discapacidad ya sea física, mental, o cognitiva, pero no se dan cuenta que estas personas poseen la capacidad de ver el mundo de manera distinta y muchas veces su intelecto es aun más desarrollado que el de las personas que la sociedad enmarca como “NORMALES”.

Tenemos el caso de: Stephen Hawking, Ludwig van Beethoven, Vincent van Gogh,  Juana de Arco y Frida Kahlo.

Ahora  hablemos específicamente del matemático Jhon Nash, estudiante de la Universidad de Princeton, quien desde su época de estudiante se destacó por la realización de fórmulas matemáticas básicamente equilibradas y sincronizadas con patrones específicos en cuanto a la función y definición de las mismas.

En cuanto al Doctor NASH podría decirse que es un genio ya que, conforme hallaba las funcionalidades de sus formulas, logró desarrollar LA TEORÍA DE JUEGOS N-, trabajó como maestro de la Universidad de Princeton y fue codirector de la facultad de ciencias de la economía de dicha universidad.

Pero el doctor NASH llegó a un punto de su vida en el que su mente quizás desde sus inicios como estudiante empezó a desarrollar ataques de ira, descontrol y alucinaciones, lo que más adelante se presentaría como una enfermedad mental llamada  ESQUIZOFRENIA FUGITIVA, donde su mente alternaba su realidad con sucesos que solo el podía ver y entender.

Y es así como él con su mente brillante logró controlar no sólo sus ataques de ira y sus alucinaciones sino también sus ataques de esquizofrenia llegando a tener un desarrollo de vida “normal”, lo que le permitió volver a dictar sus clases en la universidad de  Princeton y seguir en su cargo como codirector de la facultad de ciencias de la economía de la universidad de dicha universidad, llegando así ha ser galardonado con el: PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA en 1994. Todo esto lo logró gracias al amor, la pasión y el coraje de su familia (esposa e hijo).

Como pueden darse cuenta en la mente no hay limites… ¡Solo nosotros, los seres humanos, somos nuestro propio límite!

 

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