El Muro de Donald Trump y su impacto medio ambiental

“Ya nadie puede contener la fusión de las gentes, la aparición de la quinta era del mundo, la era de la universalidad y el sentimiento cósmico. La quinta raza.”– José Vasconcelos.-

*Por Jair Hernández

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La construcción de barreras o muros, antes de tener forma física, comienza en la conciencia individual del hombre y este pensamiento cobra más fuerza cuando existe una suma de cosmovisiones afines, logrando de esta manera un mayor impacto y la posibilidad de materializarlo. Sin duda, ésta manera de pensar no es congénita del ser, pero sí es una característica aprendida por el hombre moderno, siendo ahora una cuestión inherente, en sus distintas formas, de cada persona en el mundo. La motivación de esta idea es subjetiva, se manifiesta por el sentimiento de vulnerabilidad. Un reflejo exacerbado de lo anterior es la concepción de Donald Trump, hoy presidente de los Estados Unidos.

El cerebro de Trump es un muro. El mandatario de las barras y las estrellas, ha decidido incrementar las barreras arancelarias al comercio exterior; cercar las relaciones con naciones enteras, principalmente islámicas; detener el gasto social como en el sector salud; bloquear y salirse de organismos internacionales y acuerdos multilaterales; frenar la cooperación y la injerencia del mundo en los asuntos nacionales; contener la opinión pública y crítica sobre su gobierno; y sobre todo obstruir la diversidad social, multicultural y racial. En este sentido, el muro de Trump va más allá de una barrera fronteriza con México, puesto que atenta contra la evolución de la sociedad global y humanidad.

El muro violenta la libertad de movimiento, la seguridad humana y la soberanía de otro Estado. Aunado a lo anterior, el muro representa un impacto negativo para el medio ambiente, afectando a la biodiversidad, los servicios naturales y el ciclo natural de la región. Su construcción inició en el 2006 bajo el mandato de G. W. Bush, no obstante, su edificación fue parcial. Ahora Trump completará los 3,142 km de la frontera, la cual se conforma por 10 estados (4 estadounidenses y 6 mexicanos), siendo el hogar de 83 millones de personas, más de 2,584 especies animales y 4,096 vegetales. (SNIB, 2015) México y EUA han sido catalogados, según el Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente del PNUMA, como países megadiversos, y la zona limítrofe es una de las razones de ello.

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Asimismo, se han identificado dos Hotspots en la frontera, que son aquellas zonas de elevada riqueza biológica que representan un alto riesgo a la pérdida de especies por efecto de la acción humana. En total son 34 zonas de este tipo, localizadas en distintos ecosistemas del planeta, para el caso de México y EUA nos referimos a la Provincia Florística Californiana y la región Madreana. (Myers et al, 2000) También se determinaron 16 eco-regiones N4 y 13 áreas protegidas. (CONABIO-INEGI-INE, 2008) La construcción del muro atraviesa por estas zonas, lo que supone la transformación del hábitat, en la jerga de los ecólogos y biólogos se le denomina fragmentación, efecto de borde y alteración biótica.  

Partiendo de lo anterior, conforme se avance en la construcción del muro se va fragmentando el paisaje natural de las comunidades biológicas perdiendo su unidad y ocasionando un mosaico de parches de tamaños diversos y aislados entre sí. Tal efecto reduce la capacidad de dispersión, reproducción, desarrollo, alimentación y adaptación de las especies. Bajo este escenario, la proliferación de roedores aumenta debido a la desaparición de depredadores, repercutiendo sobre la comunidad vegetal, la economía agrícola regional y promoviendo el aumento de especies nocivas. En conjunto se convierten en un riesgo a la salud humana siendo generadores o portadores de toda clase de bacterias y enfermedades. La fragmentación también eleva la reproducción de individuos emparentados, provocando la aparición de caracteres no deseados y modificando las características genéticas de los seres vivos. Con la fragmentación surgen los efectos de borde, lo cual brinda las condiciones necesarias para la introducción de especies no representativas de la biota original. (Riemann, 2007) En este punto convergen dos ecosistemas altamente diferenciados cuya sobrevivencia dependerá del más fuerte, extinguiéndose así el débil. Una vez originada la alteración biótica se crea de manera antinatural un nuevo ecosistema, más vulnerable y menos duradero.

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La zona fronteriza cuenta con un gran capital biológico y completar el muro eliminará los corredores biológicos y ecosistemas. Esto generará cambios irreversibles del medio ambiente, alteraciones de comportamiento y del ritmo circadiano, así como cambios fisiológicos en las plantas debido al alumbrado nocturno ocasionado por los faros que iluminan la frontera. (Koleff et al, 2007) El experto en ecología Gerardo Ceballos, dice que el impacto que ha tenido el muro hasta ahora ha puesto en peligro a más de 800 especies de vertebrados, principalmente mamíferos y aves de bajo vuelo, entre las especies más vulnerables se encuentran el berrendo sonorense, castores, osos, correcaminos y ocelotes. Para animales que tienen poblaciones entre ambos países el muro significa una barrera infranqueable. (Mirtha, 2016)

A una escala mayor, el muro impacta en los beneficios que obtiene todo ser vivo de los servicios de la naturaleza. La cantidad y calidad del agua fluvial puede ser desviada o bloqueada, tal fue el caso de la inundación en Nogales debido a que el desagüe que cruza la frontera quedo semi-bloqueada. Hay cuencas que están divididas por la frontera, sí éstas se interrumpen totalmente tendrá impactos en el terreno natural, compactación del suelo y erosión, contaminación, daño a las edificaciones,  a las carretas, sistemas de drenaje y abastecimiento de agua para uso humano: en regadíos de agricultura y para uso potable. (Brooks, BBC, 2017)

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Por todo lo mencionado, el Muro de Trump va más allá de una frontera que divide individuos de diferentes naciones. El muro no es la solución, pues la historia ha demostrado que no sirven para frenar la migración, las personas innovaran los métodos para atravesar la frontera. Aquí lo relevante es que a diferencia de la gente los otros seres vivos no podrán penetrar la frontera, la naturaleza se verá gravemente afectada. Por esta razón, EUA está violando los acuerdos internacionales en materia de protección ambiental y México no hace nada al respecto; los organismos internacionales tampoco denuncian; la sociedad local sólo observa, en su egocentrismo, un panorama negativo para los migrantes; y la comunidad mundial piensa que este es un problema entre mexicanos y estadounidenses.

En opinión de Elisabeth Vallet, directora del Observatorio de Geopolítica de Quebec, la construcción del muro es símbolo de la vulnerabilidad de la sociedad que lo erige, pues es la manifestación de una construcción social mal percibida. No hay conciencia ambiental en los muros ¿Dónde quedaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible? Trump y todas aquellas personas: mandatarios y ciudadanos de todo el mundo afines a esta idea han dado génesis a la involución social, de la humanidad, integración y universalidad.

Cabe mencionar que este problema no está ocurriendo sólo en América del Norte, es evidente que la construcción de muros fronterizos no son una novedad, la Muralla China y el muro Adriano son un claro ejemplo, quizás el más polémico fue el telón de acero en Berlín. Con todo, año con año se construyen más muros, pudiendo haber más de 70 en la actualidad. Cuando nos ponemos a reflexionar sobre ello pensamos sólo en la relación dual muro-hombre, es decir, que se construyen basados en ese hecho y se analizan las implicaciones, buenas o malas, para las personas pero casi nunca nos ponemos a reflexionar ¿cómo un muro fronterizo afecta al medio ambiente? Así que invito a los lectores a ver desde una perspectiva más holística y con un enfoque ambiental las consecuencias de las fronteras políticas delimitadas por muros para el medio ambiente, el cual tienen sus propias fronteras naturales.

Bibliografía:

-BROOKS, Dario, “4 efectos concretos que tendrá la construcción del muro que Donald Trump autorizó en la frontera entre Estados Unidos y México”, BBC Mundo News, 25 enero 2017.

-CONABIO-INEGI-INE, “Ecorregiones terrestres de México”, Catalogo de Metadatos geográficos, Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad, 2008.

-KOLEFF, Lira-Noriega, Urquiza y Morales, “Prioridades para la Conservación de la Biodiversidad en la Frontera Norte de México”, De la Parra & Córdova (coords) Una Barrera a nuestro ambiente compartido: El muro Fronterizo entre México y Estados Unidos, Edits. SEMARNAT, COLEFN, INE y SCERP, México, 2007.   

-MIRTHA, Hernández, “Impacto ambiental en la Frontera: Afecta a la flora y fauna el muro entre México y Estados Unidos”, GACETA UNAM, 2016.

-MYERS, Mitttermeier, Kent y Fonseca, Biodiversity Hotspots for Conservation Prioritie, Nature núm. 403, 2000.

-RIEMANN, Hugo, “Riesgos Ecológicos de la Construcción del Muro Fronterizo”, De la Parra & Córdova (coords) Una Barrera a nuestro ambiente compartido: El muro Fronterizo entre México y Estados Unidos, Edits. SEMARNAT, COLEFN, INE y SCERP, México, 2007.   

-SNIB, Registro Georreferenciado de especies en la Frontera Norte México-EEUU, Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad, 2010.   

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