Hacía una nueva arquitectura jurídica internacional a favor de las mayorías del siglo XXI

Autor: Axel Martínez Betanzos

El vigente Derecho Corporativo Global (DGC) ha priorizando la desregulación de las obligaciones de las transnacionales ponderando sus derechos ante los de las mayorías sociales, lo que ha generado un alto grado de impunidad, ya que la falta de una buena voluntad para el cuidado del planeta y de los recurso naturales por parte de las transnacionales ha hecho casi imposible la Responsabilidad Social Corporativa, el respeto a los Derechos humanos así como a lo que el geoquímico ucraniano Vladimir Vernadsky denominó como Derechos de Supervivencia o Survival Rights los cuales son la fase superior del desarrollo evolutivo de la organización biológica: respirar, beber, comer y dormir (Jalife-Rahme, 2000, p.454) [1].

El DGC como marco normativo internacional ha sido impuesto por los intereses de los grandes poderes económicos mundiales quienes buscan hacerse de los recursos naturales de la periferia, lo que ha hecho que los sectores estratégicos y que deberían considerarse de seguridad nacional, como el alimenticio, el energético y hoy en día el del agua, uno de los recursos más vitales y escasos, queden en manos de las empresas transnacionales con la venía del marco jurídico y de los propios Gobiernos de los Estados, haciendo que estos sectores pasen de ser propiedad pública y un derecho humano a una mercancía más del mercado que estará controlada por aquellos a los que no se tiene bajo ningún control.

Bajo este contexto es que se comienzan a formular propuestas ante la ineficiencia de los marcos normativos que han dejado ver la impunidad jurídica de las transnacionales, se ha optado por crear instrumentos complementarios como es el Tratado Internacional de los Pueblos para el control de las Empresas Transnacionales[2], que nace a través de las luchas y movimientos sociales, y que tiene como objetivo el generar reglas vinculantes para las transnacionales, así como excluir a éstas de los sectores clave para la supervivencia de la vida y la seguridad humana, permitiendo un desarrollo más armónico con el medio ambiente y reduciendo los efectos nocivos de la excesiva explotación de recursos y del vigente modelo extractivista impuesto por el Norte Global, el cual nos ha dejado ver su alta letalidad ante nuestra biósfera.

Desafortunadamente, estos objetivos aún están lejos de cumplirse, por ello se debe de crear un nuevo marco jurídico internacional en dónde se prioricen tanto los survival rights como los derechos humanos siendo ambos los nuevos ejes rectores, hay que invertir la pirámide normativa situando los derechos de las mayorías sociales por sobre los de los intereses de la clase político-empresarial[3], se debe de vincular la obligatoriedad de las transnacionales a las normas nacionales e internacionales y por último se debe crear un organismo que sea más coercitivo ante la falta del cumplimiento de las normatividades, las cuales son muy laxas y con penas no proporcionales al daño hecho por las transnacionales ante el medio ambiente, daños que muchas veces no se pueden cuantificar y llegan a ser irreparables.

Pero para que esto sea plausible, se debe generar un gran trabajo de cooperación
entre los que más sufren los efectos de la impunidad de las empresas transnacionales, como son la ciudadanía, los pueblos originarios, obreros, agricultores, pesqueros y movimientos sociales, todos ellos deben coordinarse para ir generando una nueva estructura de abajo hacia arriba, en dónde la inserción de los excluidos, de los “otros”, a la vida política-económica- jurídica permita la creación de una nueva arquitectura jurídica internacional que busque crear una sociedad civil internacional consiente que defienda su derecho más preciado, su propio derecho a la vida y que permita cambiar el imperante Orden Mundial, que ha priorizado los intereses económicos de unos cuantos sobre la destrucción del planeta y de la propia biósfera.

In memóriam de Oscar Robles Mancera, internacionalista, profesor y gran amigo. Nos dejaste el tesoro más preciado del mundo, el saber.

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