Big Data: Tecno-elecciones políticas

“El poder digital cambia el poder político”
-Lucian Despoiu-

Con el constante avance tecnológico, el geométrico crecimiento poblacional, la abrumadora interactividad social (a razón de las redes sociales) y el desmesurado consumismo, se genera un exponencial desarrollo de información, la cual, como Albert Einstein dijo “no es conocimiento al menos que se sepa analizar y utilizar”. A efecto de lo anterior surge el Big data.

Por: Jair Hernández López

Sin embargo, este concepto no es nuevo, en la práctica desde la antigüedad ha existido con los primeros mapas geográficos, los calendarios, trazos fluviales y de caminos, etc, [1] tal como el físico Carlos Páez, director de Mesura, califica, “el Big data es vieja práctica, nueva moda.” En este sentido el avance tecnológico brinda la oportunidad para explorar la información de manera más sistémica, profunda, rápida y veraz que antes, con una infinidad de aplicaciones.

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Ejemplo de sistematización de la información y comunicaciones con el caso de España.

En el ámbito político han surgido brotes de la aplicación del Big data, ya sea en la elaboración de políticas públicas, programas sociales o proyectos de desarrollo, y más recientemente en elecciones políticas. Los partidos políticos son cada vez más consientes de la necesidad, utilidad y beneficios del Big data. Si bien siempre han utilizado la información, nunca ha sido como ahora, por cuatro razones: 1) la dimensión de los datos es mayor que en otros tiempos; 2) los conductos y herramientas por las que
viaja han proliferado; 3) la accesibilidad y flexibilidad de los datos personales incrementa constantemente; y 4) es más rápido recolectarlos, analizarlos y utilizarlos. El internet, las computadoras y teléfonos móviles hacen posible todo ello.

Los partidos políticos y los candidatos han dependido tradicionalmente de los discursos, la prensa, la radio y la televisión para transmitir su mensaje. Sin embargo, con el internet y aplicaciones online la información está más disponible que antes, las redes sociales se han convertido en el conducto principal de opinión, debate, manifestación y de información. Todo lo anterior cambia las estrategias del juego, los comicios políticos están evolucionando, a nuestro pesar, más sucios, manipuladores y tecnológicos.

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Sátira de la “guerra informática” para influenciar votantes en la última campaña presidencial estadounidense.

Desde las elecciones en Estados Unidos de 2012 el término “Big Data político” cobró actualidad y relevancia. Fue cuando se descubrió que un equipo creó una extensa base de datos, incluyendo las redes sociales para poder analizar y predecir la conducta de los votantes, a la vez que influían en sus percepciones y decisiones. El equipo de Obama (informáticos, sociólogos, politólogos y matemáticos) se denominó la Cueva [2].

Donald Trump aprendió la lección para la campaña de 2016, también mandó a analizar perfiles de los ciudadanos en condiciones de votar. La escala del trabajo era muy superior a cualquier antecedente, para eso Trump contrató a Cambridge Analytica. [3] Con información aportada de Facebook, Twitter, pero también de tarjetas de crédito, supermercados y bases de datos de todo tipo se construyeron perfiles estadísticamente confiables de cada ciudadano para detectar a quienes podrían votar por el candidato. El hallazgo fue el “Cinturón de óxido” en Michigan (sector de ex-trabajadores fabriles, desempleados y expelidos del sueño americano fueron potenciales votantes de Trump. [4]

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Alexander Nix, director de Cambridge Analitica en la Cumbre de Concordia explicando el escaneo electoral. Fuente: The New York Times. 

Aunado a lo anterior, resaltan los Bots (usuarios falsos), utilizados en las campañas de D. Trump y H. Clinton, con la intensión de que las cuentas automatizadas difundieran contenidos a favor o en contra de los candidatos. Según Bessi y Ferrara en un estudio exponen que 400 mil bots operaron durante la campaña, generando 3.8 millones de tuits, el 75% a favor de Trump. [5] Lo alarmante es que estos bots actúan como humanos provocando conversaciones y tratando de convencer a los usuarios reales. Las investigaciones reportan que algunos robots controlaron esos bots. [6]

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Costos de campaña en las elecciones mexicanas de 2018.

México no es la excepción, pues su vecino del norte le ha enseñado que con esta nueva herramienta se amplían las oportunidades de ganar las elecciones. A través de un canal online, Aristegui noticias, se reveló la manipulación de la información por la elite política en las redes sociales. Apenas inician los comicios electorales se han detectado anomalías de las discusiones púbicas en las redes sociales, pues se ha evidenciado el uso de bots para conducir la opinión pública, es decir, se riega una noticia o se contrae según convenga a los candidatos, a la par que se busca influir y ganar adeptos. Un estudio de ciencia en redes demuestra como seguidores (de manera involuntaria) del partido político Morena (izquierda) presentan estas anomalías. [7]

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Fuente: Mesura.

Este tipo de estrategias no sólo son usadas en las campañas políticas, también por el gobierno en turno. El escándalo de espionaje a periodistas y activistas, por el gobierno de Enrique Peña Nieto, fue expuesto por el New York Times y después en las cadenas nacionales provocando un gran movimiento en las redes sociales: críticas, manifestaciones y reclamos bajo #gobiernoespia. El Hashtag se convirtió en trending topic nacional ocupando el puesto uno y llego a ámbitos internacionales. Ante tal situación el gobierno manipulo las redes para diluir el impacto y provocar otras tendencias, desbancando esta ola de inconformidad. [8]

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Fuente: Mesura.

La metodologia del Big Data en la política se base en 7 objetivos: 1) conocer mejor al electorado (segmentación e identidad); 2) potenciar o contraer la comunicación e interacción social (push-pull); 3) personalizar los mensajes que se desean llegar al ciudadano; 4) predecir el comportamiento del electorado (tiempo, densidad y espacio), 5) influir en la toma de decisiones de los votantes; 6) mantener el control de la campaña; y 7) ganar los comicios electorales. Es por ello que, ahora los partidos políticos fichan a expertos en Big Data para mandar mensajes más precisos para un público mucho más
receptivo. El futuro de las elecciones supone cambios en la forma de votar, de hacer campaña y ganar elecciones. [9]

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Análisis de fenómenos a través de la lógica de redes. Fuente: Mesura.

Otro hecho destacable es como Obama marcó una nueva forma de hacer política al pasar del catch all (atrapar a todos) a una estrategia de catch each (atrapar a cada uno). Con Big data revolucionando la forma de utilizar datos con precisión en una sociedad tan compleja, permite a los partidos políticos segmentar a la sociedad, definir sus identidades y gustos (feministas, homosexuales, ambientalistas, deportistas, inconformes sociales, religiosos, ect), así como determinar la densidad (cantidad de posibles adeptos), geolocalizarlos (lugar estratégico para regar la influencia) y detectar el tiempo (trafico de actividad). De esta manera se crea la posibilidad de formular mensajes capaces de seducir a la población, personalizando y emitiendo lo que ellos quieren oír de los candidatos. Las tecno-elecciones han llegado.

 

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